El talabartero cordobés que unió medio país en sulky

7 Febrero 2010

Platero, talabartero y herrero, no hay paisano del norte cordobés que no conozca a Daniel Farré, un hombre dedicado “a hacer de todo para el caballo”, trabajando el cuero y la plata con una maestría lograda en sus décadas de trayectoria. La talabartería sobre la ruta 60, con su techo de paja y sus galpones del barrio IPV, en Deán Funes, son la romería donde a diario concurren los hombres de a caballo de la región, con sus necesidades camperas. Como si no hubiera transcurrido el tiempo.

Con estos antecedentes no extraña la silenciosa hazaña que tuvo a Farré como protagonista, a fines del año pasado. Daniel unió Deán Funes con Salta en un sulky, a través de 800 kilómetros, acompañado sólo por sus dos caballos.

Cuenta que tenía un sueño postergado desde sus cinco años, en su Villa Dolores natal. “Nunca me pude borrar cuando me llevaban a pasear en sulky. Esa imagen se me apareció a cada paso”, reflexionó. Pero un día, hace poco más de dos años, resolvió cerrar esa página de los recuerdos y comenzó a reconstruir un vetusto sulky.

Con su habilidad de artesano repasó pieza por pieza del sencillo carruaje criollo, dejándolo a nuevo y regresándolo a su pasado de medio de transporte rural. Así, llevaba los chicos al colegio, repartía leche en tarros y hasta hizo de ambulancia en las soledades del campo.

Al trote. Para la aventura eligió a dos cómplices: Candy y El Chico Moro, sus dos caballos pura sangre árabe. Uno sujeto de las varas y el otro a la par.

Sus tres hijos y cuatro nietos no entendían. Pero su esposa Gladys sonríe, y asegura que Daniel “siempre fue un andariego, con estas cosas que le nacen de adentro”.

Eligió a Salta como punto de partida. Transportó el sulky hasta allí, desarmado en una camioneta y los caballos en un tráiler. Deán Funes sería el destino. Luego recorrió los 800 kilómetros. Dejó un amigo en cada pueblo, y viajó a un promedio de 70 kilómetros diarios durante 12 días.

Asegura que siempre durmió con las estrellas como techo, para no separarse de sus caballos, aunque más de un “paisano” lo alojara eventualmente.

Pocos lo recibieron al llegar a Deán Funes, luego de esta patriada de reivindicación del pequeño sulky, emblema de nuestros campos.

Lugar de encuentro
La talabartería de Farré, ubicada sobre la ruta 60, en Deán Funes, es punto de encuentro de los hombres de a caballo de esa zona de Córdoba.

Fuente: La voz

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