La gran colección del museo Rocsen
Con miles de piezas originales, es uno De los principales atractivos de Nono, en pleno valle de Traslasierra.
Como lo indica el cartel de la entrada, el Museo Rocsen abre los 365 días del año, desde las 9 de la mañana hasta la puesta del sol. Ubicado a 5 kilómetros de Nono , el lugar se ha convertido –desde que comenzó a funcionar, hacia 1969– en un alto obligado que sorprende a quienes recorren el Valle de Traslasierra, en Córdoba .
El museo significa “roca santa” en celta y es polifacético por definición, para “llegar al máximo de sensibilidades posible”, según afirma su creador Juan Santiago Bouchon. Oriundo de Francia, él hace especial hincapié en la ubicación geográfica de su colección: “La elección de este valle (Traslasierra), de características especiales, como sus sierras precámbricas y su microclima casi único para fundar el museo, ha tenido como consecuencia inmediata que el visitante se encuentre en un estado anímico óptimo para recorrerlo”.
Es que Nono no sólo es la localidad más antigua de Traslasierra sino que se encuentra surcada por ríos y arroyos de aguas cristalinas, y cuenta con balnearios y bellas playas.
El museo sorprende a cada paso, con sus 22.305 piezas originales y una superficie cubierta de 1.530 metros cuadrados. Pero lo primero que impacta es la particular fachada, que ostenta estatuas diseñadas por el propio Bouchon.
Se trata de 49 personajes que fueron elegidos cuidadosamente para recrear la “evolución del pensamiento”, desde Africanus (de 5 millones de años de antigüedad) hasta Martin Luther King (Premio Nobel de la Paz en 1964). Según se explica en el lugar, la elección de las personalidades se volcó sobre una línea predominantemente pacifista y humanista, incluyendo a seres místicos, filósofos, artistas y científicos. “No quise que hubiera en el frente del museo señales de violencia y muerte, razón por la cual no modelé un César o un Napoleón”, aclaró en su momento Bouchon.
Una vez en el museo, en las numerosas salas se repasa la historia de la tela y del traje, la medicina, la imprenta, la guerra, los carruajes, la fotografía y la música, entre tantos otros temas.
A la enorme colección de fósiles de todas las eras y regiones del planeta, se suman las salas del mar, los animales embalsamados, más de mil mariposas y numerosas aves. Inclusive, se puede observar un pellejo humano reducido por jíbaros de Ecuador y una momia de la región de Nazca de 1.200 años.
Entre las piezas destacadas figuran las copas de cristal sopladas con la boca, con vidrios romanos anteriores a la era cristiana; un caballo tibetano de barro cocido que servía de adorno del techo de una pagoda de mil años de antigüedad; una talla de Carlomagno en nogal policromado y dorado a la hoja del siglo XV; y los lacrimatorios del 200 dC, ya que los primeros cristianos ofrecían sus lágrimas a Cristo recolectándolas en estos vidrios.
Finalmente, el museo recrea distintos niveles socioeconómicos de la Argentina, y tiene un rincón reservado para la marginación de la mujer, con ollas y planchas en primer plano.
A medida que se va recorriendo el museo, se cae en la cuenta de que no exageran las guías internacionales cuando lo catalogan como uno de esos sitios para “no dejar de visitar”.
Cómo llegar.
De Buenos Aires a Nono son 867 km por ruta 9 (Panamericana ramal Escobar) hasta Río Segundo; ruta C45 hasta Alta Gracia; rutas E 96, 34 y 20 hasta Mina Clavero; y ruta 14 hasta Nono. Por LAN (ida y vuelta) a Córdoba sale a partir de $ 534, con impuestos incluidos. Desde Retiro, el servicio semicama de Chevallier a Mina Clavero(12 hs, a 8 km de Nono) cuesta $ 175; cama, $ 198; ejecutivo, $ 220 y suite $ 261.
Informes.
Teléfonos: (03544) 498-218 y (03544) 498-065/ www.museorocsen.org
(Clarin)
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