Paisajes con historia
Sierras, sol a pleno, cielos azules y límpidos, ríos y arroyos con enorme variedad de doradas playas de arena, a las que hay que sumar los grandes espejos de agua de diques y lagos naturales, conforman el perfil esencial que propone Córdoba , en un marco natural de una serena e intima belleza paisajística. A ello hay que sumar dos elementos que los aturdidos habitantes de las grandes ciudades solemos disfrutar de manera especial: en primer lugar el profundo silencio serrano y luego la absoluta pureza del aire sazonada por el delicado perfume a menta, a tomillo, a cedrón y otras hierbas naturales que actúan como un verdadero bálsamo desintoxicante para los pulmones de los veraneantes, impregnados por la creciente polución urbana.
Pero Córdoba permite gozar de otro atractivo que se suma a lo paisajístico, y que tiene que ver con su riquísimo acervo histórico, no solo en su Capital, no en vano galardonada con el epíteto de Córdaba la Docta, sino prácticamente en toda la provincia. Su historia es tan nutrida y tan vasta que empalma de manera directa con la prehistoria. Baste recordar que la ciudad de Córdoba se fundó en una zona habitada por diversos grupos indígenas, en particular los comechingones, que ocuparon las sierras hace 2.500 años. Estas poblaciones eran altamente evolucionadas, utilizaban complejos sistemas de riego artificial y construían silos subterráneos para guardar el grano de sus cosechas. Al mismo tiempo criaban y domesticaban llamas, trabajaban la piedra y el hueso y dejaron huellas artísticas en extraordinarios petroglifos. Más antigua aún fue la cultura ayampitim, que ocupó los territorios que hoy conforman Córdoba y San Luis desde nada menos que 8 mil años atrás. Se han encontrado numerosas puntas de piedra habilmente talladas correspondientes a esta antiquísima cultura de cazadores recolectores. Ya más cerca en el tiempo, desde el siglo XVI y el XVIII, Córdoba cobró especial auge por ser paso obligado en las travesías desde Buenos Aires hasta el Alto Perú, en las que se utilizaban bueyes, mulas y caballos criados en Córdoba para unir los más de 5 mil kilómetros que separaban Buenos Aires del Alto Perú. La historia propiamente dicha de la ciudad de Córdoba tiene fecha precisa, con la fundación formal por parte Jerónimo Luis de Cabrera el 6 de julio de 1573 bajo el nombre de Córdoba del Tucumán. Cuatro años más tarde, en 1577, se ordenó el primer trazado de la ciudad. Dos siglos después, el marqués de Sobremonte fue designado gobernador de Córdoba, bajo cuyo mandato se realizaron obras públicas de alumbrado, empedrado y agua corriente. No obstante, el sello cultural más importante que caracterizó el perfil cultural de Córdoba tuvo que ver con la acción de los jesuítas, los hombres de la Compañía de Jesús que dejaron la impronta de su vastísima cultura desarrollando un importantísimo número de emprendimientos culturales, entre los que se destaca la creación de la primera Universidad del país.
Paseos tradicionales
El área de Sierras Chicas es uno de los ejemplos más clásicos. Ubicada a escasos kilómetros de la capital constituye una de las regiones más frecuentadas en virtud de sus mútiples atractivos. Un circuito enmarcado por cerros de increíble colorido, quebradas y ríos transparentes, a los que hay que sumar una un importante cúmulo de riquezas arquitectónicas e históricas de enorme valor.
Un turista que inicie su recorrido en Córdoba Capital y quiera conocer lugares emblemáticos marcadamente diferenciados entre sí encontrará a apenas 25 kilómetros de la Capital localidades como Unquillo, Río Ceballos, La Granja y El Manzano, entre muchos otros. Conocer el Cristo del Ñu-Porá; la Capílla de Candonga, la Cascada de Los Hornillos y el Dique La Quebrada, son apenas algunas de las múltiples propuestas que esta región ofrece a los turistas.
Siguiendo con este recorrido, podemos trasladarnos al Valle de Punilla, que se caracteriza por el ritmo vibrante de importantes ciudades como Carlos Paz, La Falda y La Cumbre. Esta región presenta opciones para todos los gustos: encender las llamas de la tradición en el legendario Festival de Cosquín, conocer la energía oculta del Cerro Uritorco, recorrer senderos casi inexplorados, descubrir cascadas de más de cien metros, conocer los Los Terrones, y atenuar el calor del verano en el río y en las playas de Mayu Sumaj, son algunas pocas entre las muchas opciones que ofrece la zona.
El emblemático Dique San Roque es uno de los sitios más hermosos de Punilla, ideal para disfrutar de la navegación a vela o motor y de la práctica de múltiples actividades acuáticas. De hecho, todo el Valle es una zona con alma propia que ofrece una variada oferta cultural, presentando además toda una importante gana de los más diversos estilos de teatro, desde los que ponen el acento en el característico y ocurrente humor cordobés, hasta los típicos espectáculos de revista porteña y teatro alternativo.
Otra opción es la que ofrece el Valle de Calamuchita, caracterizado por mostrar una perfecta combinación entre paisaje, hospitalidad, buena comida e historia. Y hay más opciones fascinantes, como las interesantes propuestas del Turismo Rural y, en un plano más hedonista la Fiesta de la Masa Vienesa, con sus tentadoras delicias, verdaderas obras maestras de la repostería del Valle. A ello hay que sumar, en lo paisajístico, los transparentes espejos de agua y los grandes pinares, que dibujan paisajes que por momentos nos transportan mágicamente a una postal suiza. Calamuchita, además de brindar una variada oferta hotelera, campos de golf y exquisita gastronomía, ofrece un sin fin de actividades náuticas en cualquiera de los distintos lagos que alberga.
Conocer este valle, es adentrarse en los caminos que conducen al Cerro Champaquí, practicar trekking en Villa Alpina; mountain bike en el Camino de Los Linderos; buceo en Almafuerte y pesca en La Cumbrecita o en Villa Berna. Entre las ciudades más importantes de la región se destacan Villa General Belgrano y Santa Rosa de Calamuchita, caracterizadas por su exquisita gastronomía y tradicional arquitectura.
Continuando con este recorrido, encontramos al Valle de Traslasierra, que se destaca por sus particularidades naturales y por lograr una síntesis perfecta entre el paisaje y el espíritu serrano. Vacacionar en traslasierra es sinónimo de belleza, paz y tranquilidad. Este encantador lugar está a sólo 150 kilómetros de la ciudad de Córdoba, aunque no se trata de 150 kilómetros lineales, ya que el Camino de las Altas Cumbres, se convierte en un paseo adicional para el turista. Curva tras curva, por un camino de montaña, lo hará disfrutar a 2200 metros sobre el nivel del mar, del aire puro de la Pampa de Achala y de paisajes de conmovedora belleza. Una vez que el viajero llega a Traslasierra, puede optar por empezar a recorrer sus encantadores pueblos y parajes, cada uno con identidad propia.
Estos lugares tienen la virtu de proporcionar una inigualable paz interior, al ponernos en contacto directo con el tono apacible que caracteriza a la naturaleza. Una de las excursiones que el turista puede realizar es la visita a la Quebrada del Condorito, junto a la reserva hídrica de Pampa de Achala. Las 40 mil hectáreas de este Parque Nacional abarcan imponentes quebradas como El Condorito, Batán, Corralejo y Yatán.
Desde Traslasierra se pueden realizar excursiones guiadas al Parque Nacional o realizar actividades de turismo alternativo de toda índole. En este sentido, otro de los destinos para quien gusta disfrutar del aire de las alturas es el Cerro Champaquí, el más alto de la provincia de Córdoba, ubicado a 2800 m. sobre el nivel del mar.
Córdoba la Docta
Si bien buena parte del turismo suele saltearse a la ciudad de optando directantemente por el pintoresco atractivo de los itinerarios serranos, lo cierto es que Córdoba capital ofrece una enorme cantidad de puntos de interés, sobre todo arquitectónicos e históricos, que justifican holgadamente el apelativo de Córdoba la Docta con que fue bautizada desde siempre la ciudad. Sus atractivos suelen agruparse en tres grandes grupos. El primero es el llamado Centro Histórico, cuyos mayores exponentes son el Cabildo y la bellísima Catedral, uno de los mayores representantes del estilo colonial del país, cuya planta original, amplida en sucesivas construcciones, data del año 1578. Uno de sus atractivos es la puerta de madera tallada que en su origen correspondió a la Compañía de Jesús. Entre otros muchos atractivos del Centro Histórico, es imperdible el Museo Marqués de Sobremonte, enorme edificio de dos plantas, cinco patios y 26 habitaciones plenas de muebles y objetos que reflejan la historia y la vida cotidiana de los tiempos coloniales. El segundo comprende la denominada Manzana Jesuítica, una auténtica maravilla del siglo XVII que mereció el galardón de ser considerada Patrimonio de la Humanidad. Entre los puntos de visita obligada hay que contar el Templo de la Compañía de Jesús, la Capilla Doméstica, el Museo San Alberto y la Universidad de Córdoba. Esta última se remonta a 1622, año en que se levantaron las primeras construcciones, que continuaron durante el siglo siguiente. Por su parte el Museo San Alberto, que mantiene solo parte del edificio original, alberga valiosas piezas y objetos de la vida cotidiana así como de la clásica imaginería religiosa del siglo XVII. Otro edificio notable es la llamada Capilla Doméstica, construida en 1667, que conserva el curioso techo construida con cañas de tacuara forradas con cuero vacuno curtido y pintado. Otra rareza es el bellísmo retablo, construido por artesanos indígenas. Por último, el Colegio Nacional de Montserrat es otro lujo de la Manzana Jesuítica. Fundado en 1687, sufrió sucesivas reformas que no le hicieron perder su origen colonial. El tercero propone un paseo por el Parque Sarmiento, otro emblema de la ciudad.
Por último, un lugar de visita obligada es también el Parque Sarmiento, otro de las grandes símbolos de la ciudad, que incluye diversos puntos de interés. Además de sus hermosísimos espacios verdes, los más grandes de la ciudad, cuenta con un Zoológico, un Jardín Florido con perfumados rosedales, un lago con sus islas, una pileta olímpica, un teatro griego, el importante Museo de Bellas Artes Emilio Caraffa y la Ciudad Universitaria, en la zona sur del Parque, donde funcionan distintas facultades.
(Cabal Turismo)
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